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La Incomodidad


A casi nadie nos gusta incomodarnos. 

Seguimos a un activista medioambiental que se llama Rob Greenfield él es también filántropo, creador de contenido y a mi parecer vive en un extremo de la incomodidad. No tiene patrimonio y todas las cosas que tiene le caben en una mochila. Admiro su manera de comprometerse con su mensaje; si quieres saber qué hace o que no hace métete a su página o redes y conócelo. “Vive una vida simple y vivirás una vida libre”. (“Live simple and you will live free.”) dice Rob. UY pues él lo dice fácil…

Si, aunque me parezca que vive de forma extrema, es que también su lucha es extrema y la entiendo perfectamente. 

Rob es el creador de The Food Waste Fiasco (el fracaso/engaño del desperdicio de alimentos), una campaña que lucha por terminar con el desperdicio de alimentos y con el hambre en Estados Unidos (su país de origen); Rob verdaderamente preocupado por el hambre en su país decide emprender un modo de vida diferente y así lo ha hecho durante los últimos años, yo lo conocí mientras iba a la mitad de un año que vivió comiendo cosas de las plantas y árboles en la calle (no me acuerdo donde vivía). Obviamente sus experimentos están sesgados por sus privilegios, ser hombre, blanco, bien parecido y súmale, pero este análisis va más allá. 

Centrémonos ahora en la situación de hambre y desperdicio de alimentos en México, según el Economista, en México más de 30 millones de personas viven con inseguridad alimentaria, imagínate todos los países de Latinoamérica donde las desigualdades son igual o peor que en nuestra tierra mexicana. Imagina específicamente por país, qué podría estar pasando en India, Sudáfrica, Rusia, Venezuela, o Argentina. Es un problema grave, incómodo, global, y nos concierne a tod@s por igual. 

Todos y todas, todos los días desperdiciamos cantidades irreales de comida. De forma individual y en lo “privado”, pensemos en lo que cocinamos en casa y se nos echa a perder, lo que compramos y llega a su caducidad antes de recordar que lo teníamos para cocinar; pensemos en las veces que simplemente no nos llegaron las ganas de cocinarlo y se nos echó a perder comida en el refri. Ahora súmale el desperdicio de alimentos en la industria de servicio, restaurantera, en maquilas, en los mercados, en los súpers, en infinidad de lugares donde se maneje comida.

Imaginemos los millones de personas que sufren porque no han comido hoy, ¿cómo puede pasar esto? Y ya lo sabemos ¿qué no?, entre el individualismo, el capitalismo,y otros ismos más, no nos permiten ver mucho más allá de lo que tenemos dos pasos enfrente.

 Llega el final de cada día y después de un día laboral de 8-10 horas, además de atender casa, comida, hija y familia, el poco tiempo que queda, ¿realmente lo vamos a usar para ver por alguien más y su bienestar? No siempre, no todos los días, lo que si se, es que hay que volver a lo colectivo y relacionarlo con el bienestar de cada una de nosotras y nosotros. Pero hoy, para muchos, con trabajo y nos alcanza para ver por lo propio.

No todo es tan desolador como lo escribo, al día de hoy hay MUCHAS propuestas para cambiar el rumbo que nos está llevando al lado oscuro. El chiste es incomodarnos lo suficiente como para realmente ver necesarias estas propuestas. 

Mi propósito no es incomodarme tanto como para meter mis cosas en una maleta y vivir fuera del sistema extractivista y patriarcal el resto de mis días; me conozco bien y siempre voy a necesitar una conexión de internet, y de otras comodidades que no son el punto desglosar en este momento. 

Lo que sí es el punto, es mi más sincera recomendación de disfrutar y aguantar la incomodidad, nos invito a hacernos preguntas incómodas, a cuestionar nuestro bienestar y cuestionar nuestro malestar. ¿Cuál es mi papel como ciudadana promedio con la problemática del hambre y el desperdicio de alimentos? ¿Cómo me afecta el desperdicio de alimentos?¿Cómo motivarme a accionar participativamente a beneficio de mi comunidad? ¿Cómo me deslindo del pensamiento individualista que obliga a enfocarme en cosas y me aleja de acciones y participación comunitaria? ¿Cómo se democratiza una problemática ambiental? 

En fin, incomodémonos juntas y vayamos encontrando respuestas entre todos.

Gracias por leerme, 
Nos vemos en la próxima, 
RR