
Los últimos días hemos tenido un mar de emociones. Durante las últimas semanas en la plataforma de Nuestra Vida Verde llevábamos una cuenta regresiva a un plan que nos emocionaba muchísimo, un road trip familiar de más de 35 horas y varios días en la ciudad y en el bosque, con nuestrxs compadres y otros seres amados.
Una serie de eventos desafortunados al estilo Lemony Snicket, no nos permitieron salir de nuestra ciudad rumbo a la ciudad azteca, nuestro destino original. Eran las 5 am, estábamos listxs (Gustavo, Tlacuachi, yo, y la mechu) todos con todo arriba del carro (retacado y después de mover un árbol que cayó justo en nuestra cochera) estábamos listos para partir a la aventura al bosque y a la gran ciudad… el carro no prendió.
Esto fue increíble para nosotros porque nos preparamos para evitar incidentes en el viaje; con todo lo que implica, cambiamos llantas, le dimos servicio completo al carro, hasta pagamos una multa pendiente (ups) con el objetivo de evitar retrasos o malos ratos durante el trayecto, aún así, con todo el plan precavido, no jaló.
Un asunto sencillo como una batería muerta y un sistema de encendido con falso contacto, removieron tantos hilos, que de un momento a otro la idea de retomar el viaje a CDMX se volvía complicada, y una mala decisión.
A raíz de nuestra decisión, una nueva serie de eventos afortunados surgieron, ¿será nuestra forma de justificar y aminorar el dolor de un plan fallido? ¿nos estamos engañando con el fin de ponernos una curita en el corazón? Tal vez.
Nos fuimos a la playa a curar el corazón
Entonces pues a otra cosa mariposa, y a buscarle el lado bueno a las cosas.
La siguiente presentación no hubiera salido “a tiempo” porque en este preciso momento tal vez me hubiera estado comiendo un churro de alguna panadería en Coyoacán con un cafecito cargado con doble shot de espresso para estar hasta las 2 am despierta con taquicardia y ansiedad, pero feliz de estar ahí; o tal vez estuviéramos resguardándonos en algún techito de Reforma porque está lloviendo y es imposible seguir a pie; seguro estuviéramos acumulando (el Gustavo, la mechu y yo, porque la tlacui cargada o en carriola) más de 13,000 pasos cada día.
Y con esta -larga- introducción que no tiene nada que ver, te presento nuestro próximo bebé: la Columna Verde y más Allá, un espacio donde durante 52 semanas seguidas (llueva o truene) escribiremos y platicaremos sobre diferentes temas que nos importan como emprendimiento socio-ambiental en Sonora y en México.
Hoy publicamos este prólogo para explicarte de qué va e invitarte a la publicación oficial. El viernes 30 de agosto, 2024 a las 3 pm hora del pacífico, publicaremos la columna oficial, la primerita.
La Columna Verde y más Allá
Gustavo y yo nos turnaremos para cada semana publicar una columna escrita por él o por mi (Renée). No están definidos ni la línea, ni los temas. Lo que si sabemos:
1- Publicaremos la columna cada viernes en distintos formatos (escrito y video)
2- Gustavo y yo seremos lxs autores de este tráfico de palabras. Por lo general escribiremos de forma individual, habrá ocasiones en las que escribiremos juntos, y otras en las que invitaremos a un tercer (o más) autor. El formato será libre y creativo
3- Cada publicación incluirá una sección llamada “Términos en común”. En este espacio definiremos términos relevantes que nos parece importante desarrollar para que estemos en la misma sintonía
4- Ninguna publicación será escrita por inteligencia artificial (IA).
Si usamos IA como herramienta en nuestro proceso de investigación; es como tener un maestro disponible 24/7, PERO nosotrxs como lxs estudiantes, hay que llevar el proceso de aprendizaje con base en nuestra vida y contexto. En fin, esa será otra historia.
Aquí, el proceso creativo de escritura está hecho y siempre estará hecho por humanxs de carne y hueso.
Entonces, Viernes 30 de agosto, 2024 a las 3 p.m. PST, inicia la Columna Verde y Más Allá.
Si nos lees, ves, o escuchas no dudes en escribirnos, platicarnos tus opiniones, sentires y pensares, nos va a encantar compartir ideas contigo.
Gracias por leernos,
RR
Nuestra Vida Verde