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El Reto de Donde Vivimos



La permacultura es un conjunto de soluciones que muchas personas de todas partes del mundo comparten para vivir felices en comunidad y generar bienestar para el planeta. 

Es una forma de vida que mejora nuestra relación con la naturaleza en cualquier condición.

Por Gustavo A. Dueñas

A través de la permacultura damos importancia a la tierra, a las personas y también al valor de compartir; de esa manera diseñamos y adaptamos nuevos modelos de trabajo y producción que cumplen con los requerimientos de las mejores empresas para el mundo.

Con la permacultura entendí la importancia del trabajo colaborativo, la interrelación de especies y los procesos ecosistémicos en la adaptación, evolución y permanencia de los proyectos.

La permacultura establece una serie de principios aplicables de manera personal en el hogar y en cualquier condición, hasta el nivel de profesionalización y de la ciencia que desees aplicar con con investigación y documentación de las soluciones en relación con las características de la naturaleza de cada región. 

Cuando comencé a practicar la permacultura en 2017, el primer reto fue aprender a desaprender, cuestionar y adoptar prácticas que por más sencillas que parezcan como reciclar o hacer composta generan un impacto: aportan a la lucha global por el cuidado de la tierra, del agua y de la preservación de especies.

El reto

En regiones áridas como la del noroeste de México, especialmente Sonora en donde llueve 450 milímetros al año, el principal reto está en diseñar la superficie del terreno para evitar que las escasos pero intensos torrenciales compacten la tierra y arrastren todos los minerales al mar. 

Desde la permacultura podemos encontrar alternativas de trabajo que contribuyen al mejoramiento de nuestra condición en distintas disciplinas o enfoques como la conservación de especies animales y de plantas, la restauración de ecosistemas con pastizales y pastoreo planificado o la combinación con sistemas agroforestales en donde se benefician más de una sola especie. 

Lo que proyecta

Sonora es el segundo estado con mayor exportación en México y el sexto en producción agrícola y los primeros en producir carne de cerdo, res y aves; sin embargo las condiciones en las que competimos atenta contra el suelo, contra la gente del campo y la soberanía alimentaria, contra la economía solidaria y la salud de las familias. 

La actividad productiva del campo está amenazada por las prácticas que por años se han enfocado en la extracción y explotación del suelo a través de la siembra de un solo cultivo en grandes extensiones, sistemas de riego ineficientes, uso agroquímicos y por el sobrepastoreo mal planificado que provoca la erosión y desertificación del suelo. 

Como consecuencia de las prácticas en el campo con objetivos meramente comerciales está el aumento en la pérdida del suelo y en los precios de los insumos externos que requiere el productor para “hacer que funcione” el negocio.

Uno de los objetivos de la permacultura es generar más vida y beneficiarnos de las interacciones entre especies. Para que exista vida es necesario la presencia de agua y la mejor manera de aprovecharla por mínima que sea su presencia es trabajar en un diseño del paisaje que permite utilizar la fuerza natural del agua para distribuirla y aprovecharla por todo el terreno.

En el hogar, la permacultura te permite dar rienda suelta a la creatividad cuando busques su funcionalidad con el ambiente. Adaptar los recursos existentes para obtener mayor beneficio como el aprovechamiento de aguas grises, la exposición del sol, las sombras, el viento, la construcción y a quienes viven en ella. 

Nos seguimos leyendo.